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Descubriendo Isla Barú

Isla Barú fue desde un primer momento un imperdible en nuestro viaje a Colombia. Todo aquel con quien hablábamos nos mencionaba lo maravilloso que era lugar, los hospedajes sobre el mar, la transparencia del agua y la calidez de la gente.

Cuando comenzamos a indagar un poco más encontramos otras opiniones algo contrarias: excesos de turistas, confianza extrema de vendedores ambulantes, ratas, fuerte contraste social, suciedad e inseguridad.

No sabíamos con qué cara de la moneda quedarnos y decidimos tomar una opción intermedia. Queríamos disfrutar unos días en esas playas pero ningún hospedaje accesible a nuestro bolsillo nos cerraba. Los ratones y yo no nos llevamos muy bien y en todos los comentarios que leíamos mencionaban roedores que se metían en habitaciones o caminaban por los techos de paja. Por este motivo, desistimos de los hostels sobre el mar y encontramos uno un poco más alejado que ofrecía servicio de traslado por la mañana y la tarde a la playa.

Barú es todo lo que oímos: es muy linda pero sucia porque la gente es bastante irresponsable con sus residuos; es tranquila al alejarse un poco pero también insegura si está oscuro.

Soy del grupo que prefiere no mentir sobre los lugares y si bien el mar es hermoso y la playa también, tener que estar cada menos de cinco minutos rechazando ostras, masajes, collares, licuados, y cuanta cosa se vende por allí, es un poco invasivo e incómodo.

Entiendo que es la forma de trabajo de los locales que viven del turismo, pero llega un momento en el que solo quería dormir de cara al sol y se me hacía imposible. De hecho, en una de mis siestas me desperté porque sentí que tocaban mi pie y al abrir los ojos tenía una señora masajeandome.

A Barú se puede ir por el día desde Cartagena o quedarse para disfrutarla varios días. Desde allí también se hacen recorridos a las Islas del Rosario y al Oceanario. Hay mucha variedad y si bien no pude hacerlo, les recomiendo que busquen el puesto de comida de unos chicos argentinos que hacen uno super largo, con paradas en distintas islas y distintos puntos de snorkel.

Hay islas para todos los gustos, algunas más de fiesta, otras tranquilas; está una casa de Pablo Escobar donde pueden ver una avioneta estrellada en el mar. Pero sin duda, lo imperdible de todos los tours es la parada en mar abierto para realizar snorkel en los corales. Fue uno de los momentos más lindos del viaje. La sensación de estar en medio de la nada, los peces de colores, la profundidad, los corales. Quedé maravillada y con ganas de más.

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Mi recomendación para visitar Barú es que hagan mi ruta, no porque sea mía ni yo sepa un montón, sino porque el hospedaje donde me quedé me dejó encantanda y no puedo dejar de recomendarlo: Urantia. Es una casa hermosa con pileta y una vista espectacular. Tiene muy pocas habitaciones por lo que el ambiente es super tranquilo y agradable. El grupo que trabaja allí es increíble, atentos, cordiales, divertidos; y Carolina, su dueña, es una gran anfitriona.

Como están alejados de la playa, a unos 10 minutos en auto, ofrecen un traslado gratuito de ida (por la mañana) y vuelta (por la tarde), además el desayuno está incluido en la tarifa. Por otro lado, venden bebidas, tragos, cenas y hay a disposición libros, juegos de mesa y televisión.

MINI DATOS A TENER EN CUENTA EN BARÚ

  • En la playa hay muchos hospedajes pero hay un tema con los ratones. Antes de reservar lean bien los comentarios de los viajeros anteriores y sino, vayan a la mejor opción: URANTIA (juro que no es publicidad paga, es que cuando uno encuentra un lugar que lo hace sentir como en casa debe compartirlo).
  • Hay mucha oferta de tours, basta con caminar para encontrar el mejor recorrido al mejor precio. Háganle caso a la intuición y que la persona con la que cierren trato les resulte de confianza.
  • La comida en la playa es mucho más económica que los otros puntos del caribe colombiano que visitamos.
  • A la salida de la playa hay que estar atentos, sobre todo de noche, ya que muy cerca hay un bosque sin salida que es un poco inseguro.
  • El mar es excelente para hacer snorkel: muchos corales y peces. Ante esto, recuerden: mirar sin tocar! y si es posible: naden. Cada vez que se paran sobre un coral, lo lastiman o lo matan.
  • Si van a Urantia y no quieren gastar mucho dinero, lleven comida. Pueden cocinar allí pero no hay nada cerca para comprar comida para cocinar.
  • Al Oceanario no volvería a ir. Si bien se ven muchos animales y están en el mar, notamos que había espacios delimitados, cosa que no me gustó mucho en lo personal.

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