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Minca, el secreto de la Sierra Nevada de Santa Marta

Minca está casi oculto, al menos a mi me costó mucho encontrar información en Internet. Llegó a mis oídos por un mensaje de una amiga de la primaria que había visitado Colombia unos meses atrás: “si podés, andá a Minca”. Con lo que me gustan los pueblitos no pude resistirme, la idea de visitarlo estaba muy latente.

Una vez que llegué a Santa Marta, empecé a analizar la posibilidad de dormir allí una noche o hacer un pasadía. No soy muy amantes de los tours pero a veces, cuando la información es poca y los días no son tantos, es una buena opción.

Descansando un rato en el hospedaje (lo super recomiendo! se llama Fatima Hostel) encontré una carpeta con distintos programas de una agencia de tours que funcionaba dentro del hostel. Ofrecían un pasadía a Minca que me pareció que estaba bueno así que decidí tirarme a la pileta!

La mañana del tour comenzó temprano. Me llevé zapatillas cómodas, traje de baño y una botella de agua fresca. Un taxi me recogió y me llevó hasta donde debía tomar un jeep. Viajé con novio, una chica norteamericana y una noruega. Tuvimos algunos inconvenientes con el motor, pero finalmente pudimos empezar el recorrido, previo buscar por otro hostel a tres personas más: un canadiense, un boliviano que había vivido toda su vida en Canadá y una sueca.

La primera parada del fue en Casa Elemento, un hostel aislado que literalmente está colgado en la montaña. Tiene pequeñas habitaciones con decks que ofrecen una vista espectacular; hamacas y redes para descansar colgados de las pendientes de la sierra o en la selva; pileta, deportes, restaurante. Se puede dormir allí o pagar una entrada de unos 3 USD para pasar un rato que incluye una bebida (agua, gaseosa o cerveza). Es impagable disfrutar de una birra bien fría contemplando la inmensidad del paisaje.

Al bajar paramos a almorzar en una casa que oficiaba también como restaurante. Nuestro almuerzo estaba incluido en el precio del tour y pudimos elegir entre tres opciones. Muy rico, muy casero.

Seguimos viaje hasta unas cascadas de deshielo donde pudimos bañarnos. No dude un segundo y me metí entera a disfrutar del agua para apaciguar el calor sofocante del caribe colombiano.

La última parada fue en la Finca Cafetera y Chocolatera San Rafael  (ademas de visitar el lugar podes dormir alli). En este lugar nos dieron sus productos para degustar y realizamos un trekking MUY duro por la sierra para observar las plantas, probar los frutos, las semillas y conocer el proceso del café y del chocolate. El recorrido terminó en un mirador que desde lo alto nos regaló un increíble atardecer. Nuestro guía en esta parte fue muy amable, divertido y atento. Pudimos observar tucanes y descansar un rato.

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Sin duda volvería a Minca, volvería a recorrerlo y conocer otros puntos. Todo aquel que me conoce sabe que mis miedos suelen ser muchos, pero en Minca, por alguna razón me despojé de ellos. Un poco temerosa estaba, sí, pero de todas formas caminé por las redes, me senté y acosté de espalda al vacío; me metí en un lago con una cascada y caminé por la selva sin prestar demasiada importancia a los insectos a mi alrededor.

Mi consejo es que vayan a disfrutar sus calles de tierra, su cultura todavía casi intacta. Si no tienen mucha resistencia física consigan transporte porque las distancias entre cada punto son largas y empinadas; de todas formas vi muchos viajeros subiendo con sus mochilas.

De alguna u otra forma, háganse un ratito y visiten este pueblo escondido en la Sierra Nevada.

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